Pues eso que el modo pánico se me ha puesto en on. Y no es en si por la proximidad del maratón en ese aspecto estoy tranquilo. Es que de repente el Forerunner no me enciende, no se que le pasa, pero la idea de correr el maratón sin controlar el ritmo al que voy más que en los puntos kilométricos me produce sudor frío. Y claro tan cerca de la fecha señalada no tengo mucho margen de maniobra. Y además no encuentro la factura, mecagüen la leche, y esta en garantía!!!
Ayer hice el penultimo rodaje, así a ojo serían entre 14 o 15 kilometros y el tiempo en el que lo hice ni idea. Sensaciones de piernas bien, pero la cabeza iba dandole vuelta a mi forerunner inerte.
Pongo el cuadro comparativo como otras veces, de kilómetros de preparación y peso. Cuento los kilómetros desde el 21 de noviembre que fue cuando empece con el trabajo de cuestas, que es el principio del plan de cara al maratón, aunque no tenía claro si correrlo o no, la decicisión defintiva la tomé después de la media de Sitges. Se nota que este año he pasado de los cuatro días semanales a los cinco, y que en general he aumentado mucho el volumen, de hecho al hacer la suma el primer sorprendido he sido yo.

La cifra de kilómetros no esta nada mal pero induce a engaño. Porque hay que tener en cuenta que entre el 24 de ener y el 20 de febrero, es decir, el mes clave de volumen e intensidad, sólo hice 97 kilómetrosy desde esa fecha nada de calidad (los dos últimos meses), así que a ver que tal se da. Lo que si que ha sido nuevo en esta maratón es el horario de entrenamiento. En la mayoría de las veces que salí a correr entre semana fue tempranito antes de ir a trabajar, acompañado por la luna y, últimamente, viendo el amanecer, que antes llegaba a casa todavía de noche cerrada. El cambio me ha sentado bien, pierdo menos entrenamientos por pereza y estoy menos estresado todo el día, se lo recomiendo a todo el mundo.




