Pues anoche fui al concierto de este gran grupo de ska, que esta sin duda entre los mejores del mundo del genero. Cada par de años, mas o menos, tocan en el Kafe Antzokia y si puedo procuro no perdérmelos. Esta vez no había gastos de distribución en taquilla, claro que no hay empresas intermediarias.
Empezaron suavecito, aunque eso duro unos 20 segundos para empezar a dar caña enseguida y así empezar a bailar, saltar... vamos lo que viene siendo seguir el ritmo ska, me río yo de entrenamientos anaeróbicos.

Con la tremenda energía que da esta música siguió el concierto y a los cinco minutos ya chorreba del sudor que tenía. Como siempre con
estos japoneses la calidad del sonido, puesta en escena y espectáculo perfecta, cuidado todo hasta el último detalle.
Todos tienen momentos de lucimiento y salvo el batería que tiene una pinta de empanao de la leche y el del órgano, los demás no paran un momento. El guitarra puede que sea el que más se mueve, el trompetista también, el del trombón de varas clásico malvado de películas, el saxo tenor speaker oficial del grupo alternando el ingles con alguna frase en euskera y castellano, el percusionista que también canta... son 9 y todos son geniales.
El concierto alternan canciones ska muy cañeras, con otras más suaves para recuperar el resuello, vamos lo que viene siendo un fartlek en toda regla, en serio el ska es tremendo y muy útil para llevarlo en el mp3 en los entrenamientos de calidad. Tocaron también una versión ska del “You Never walk alone”, la pena es que no tocaron “Lupin III”, que me encanta.
Y con la tremenda carga de energía y alegría que da un concierto tan bueno, y más de un estilo como el ska, vuelta para casa que hoy se curra, y como dijo un colega menos mal que el concierto es de martes, si es de viernes o sábado ya no salimos del Antzokia hasta que nos echen a las 6 de la mañana.







